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DIA de la MADRE

A solicitud de nuestro párroco, el padre Rafael Caceres
y acogiendo el pedido de innumerables asistentes a la misa de las 12:00,
publicamos el saludo hecho en homilía de hoy a todas las mamás. 
 
Que el Señor los acompañe e ilumine en este 6º Domingo de Pascua.
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A las madres:

En este día tan especial para las madres quisiera expresar mi agradecimiento, a mi madre y a todas las madres presentes y ausentes. Ser maravilloso que nos formó en su vientre, como no agradecer todos sus cuidados, su enseñanzas, su ternura que derramo sobre mi persona, tantos momentos dedicados exclusivamente para mí y mis hermanos, consagrada solo a criar a sus hijos, ese era su trabajo, su oficio fue solo ser madre, compañera, profesora, maestra de ternura pero con rigor suave para no lastimar, enfermera que no tenía derecho a enfermar, tantas cosas juntas que sería imposible deletrear. Quiero dar gracias a Dios por la vida que nos regaló por intermedio de nuestras madres, en ellas Dios hace el milagro de la vida. Milagro tantas veces difamado y despreciado. Creo que es importante rendirle el homenaje merecido a las mamas pobres, enfermas y también valientes que saben ponerse de pié cuando están caídas, son esos ángeles vivientes que llenos de fortaleza sacan fuerza de su fe de su corazón para sanar, limpiar a los hijos de tantas vicios y pecados, que saben ofrecer a Dios tantos sacrificios y dolencias y además saben perdonar. Brindemos un homenaje aquellas madres santas, que sin tener altar, han marcado la vida de sus hijos con la buena enseñanza, el ejemplo digno, de un ser decente de mirada limpia y puro corazón. Como no agradecer y orar por aquellas madres que han quedado solas, aquellas que son olvidadas y despreciadas por sus propios hijos que de tan mala memoria, y con sentimientos despreciables e ingrato corazón, caminan por este mundo con gran cuota de tristeza y desorientación.

Solo me queda dar gracias a Dios una vez más, por tanto amor entregado a través de ese ser maravilloso que fue mi madre. Dios me amó desde cuando estaba en el vientre de ella recibiendo todo lo que ahora soy. Gracias madre querida, y donde estés y por donde yo camine, guardo en lo más profundo y secreto de mi alma que algún día escucharé de tus labios decir “Ven toma mi mano, vámonos de aquí que yo te estoy esperando”

Santiago, 10 de Mayo de 2015

P. Rafael Cáceres Olave SSS
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